viernes, 17 de marzo de 2017

Mireya Baglieto su obra

Arte y pensamiento núbico
Un proyecto antológico itinerante de la creadora
argentina Mireya Baglietto 1980.2010


El mundo… no ha sido creado una vez sino todas las veces que ha aparecido un artista original.

Proust
Por favor… busque un espejo que pueda sostener entre sus manos, colóquelo debajo de sus ojos enfocando al techo… y luego recorra libremente su casa. Allí brotará lo desconocido dentro de lo conocido, el universo simultáneo, ambivalente y fértil de su propia percepción. ¿Será ésta una antesala para replantearnos la convención reductiva heredada del espacio tiempo?

Oxigenar el pensamiento

Mil veces me he preguntado cuándo nació esta historia que en el tiempo me llevara a construir Nubes para movilizar consciencias.
Es probable que fuera cuando siendo muy chiquita me enteré que la tierra se vendía o tal vez cuando me di cuenta que en la especie humana existían varias razas, o quizá sucedió cuando en 1980 un gen travieso y juguetón me convocó de urgencia a “sacar la gravedad”.
En verdad no lo sé, aunque sí tengo certeza que todos estos instantes puntuales y esclarecedores, fueron armando un cauce para reconocer el valor de las diferencias y la relatividad de las creencias de nuestras múltiples culturas.
Desde ese cauce fue fácil darme cuenta que a nivel humano no hay verdades sino sólo miradas diferentes y que todas ellas enriquecen la mirada de conjunto. También fue fácil reconocer que entre los millones de miradas y creencias, algunas enfocan la historia y otras la prospectiva, algunas surgen de visiones fragmentadas y otras valoran la unidad, el conjunto y la interdependencia entre los seres, el planeta y la galaxia, como camino para acceder a la supervivencia humana.
Hoy por hoy, y en pos de esta supervivencia, somos muchos quienes vamos echando mano a todos los recursos que se ofrecen desde el arte, la ciencia o la espiritualidad para acceder a nuevos planos del conocimiento, siendo el arte, por su ingrediente libertario, un camino de marcado privilegio.
Como artista asumo esta realidad y me hago cargo de un viejo refrán que dice “No le regales un pez, enséñale a pescar”. Por ello propongo brindar instrumentos para ampliar la mirada, renovar perspectivas y reencontrar horizontes, y así comprender lo que aún no tiene forma ni existencia en la memoria. Mi intención es aportar razón al corazón y corazón a la razón, como una manera posible de oxigenar el pensamiento.
“La Nube es un discurso crítico sobre la ontología, sobre la relación del hombre consigo mismo y con los demás por medio de una "mise en scene” de mecanismos que estimulan la percepción. Todo es relativo en La Nube, excepto la conciencia de ser del espectador-actor.
La crítica sobre la razón sensorial desemboca de este modo en una apertura poética tanto más ilimitada y flexible cuanto que no se siente como un fenómeno de cultura sino como una motivación existencial.”
Miradas para un mundo en cambio

Desde la ciencia contemporánea el tiempo y el espacio no son separables, como no son separables los seres humanos de la naturaleza ni las partes del todo. Sin protesta, sin dogma y casi sin memoria, propongo una experiencia de atemporalidad dinámica, una vuelta al origen y al principio de unidad fuera de la concepción cartesiana del espacio-tiempo. De este modo busco transponer 500 años de dualidad y fragmentación que han atomizado al ser humano y al planeta.
Los Espacios Núbicos no son objetos de arte ni instalaciones, tampoco espectáculos ni exposiciones, son caminos intangibles y mágicos donde el público participante amplía su caudal creativo desde la estructura dimensional que percibe su propio cuerpo. La verdadera obra es su vivencia como co-creador sintiente.
Transitando estos espacios de dimensiones desconocidas, el participante abre puertas a la esencia del si mismo, donde no existen conceptos, tendencia, ni valores… ni siquiera existe el hoy. Dentro de estos territorios uterinos el ser se vincula al origen en una instancia anterior a las construcciones propias del sistema occidental y hegemónico de percibir el mundo.
Para que esto ocurra, desarmo la mirada monofocal, aquella cuya perspectiva aplastó y sigue aplastando al mundo para reducirlo a un simple plano, objeto de consumo y manipulación. En su reemplazo creo ecuaciones polisensoriales de estimulo y percepción que amalgaman conceptos de onda + velocidad + atemporalidad + espacio + sentidos + corazón, instancias iniciáticas que, en profunda comunicación con uno mismo, relacionan con la matriz del ADN.
Cientos de metros cuadrados de telas desplegadas + un espejo manual que transforma la gravedad en ingravidez, a la par que libera la mirada, son los catalizadores de la propuesta. La virtualidad que provoca el espejo traspone los límites ordenadores de la mente para acceder a experiencias exploratorias que aúnan ciencia y espiritualidad en nuevos lenguajes pluridimensionales.
Un arte sin mercado, aplausos ni popes, una síntesis sensible que propicia consciencia y libertad.


Más allá de la abstracción, ya casi fuera de la tradición masculina del arte moderno, que hizo de la negación su fuente de destrucción del significado, Mireya Baglietto, con la preñez de La Nube, alumbra un proceso de creación carnal que nos reintegra con la esencia femenina del mundo: la unión, la comunión, la comunicación. Nacida para dar a luz, entrega su creación a la vida y no a la locura autodestructiva.



La relación del arte con el buen vivir

Se trata de la creación de ambientes arquitectónicos “blandos” que transforman el hábitat en “continentes”. Análogos a la morfología de la naturaleza, tanto interna como externa, estos ambientes propician tranquilidad y bienestar.En algunos casos se realizan transformaciones totales del espacio original y en otros se modifican sólo algunos muros o insertan grandes planos pictóricos llamados Habitantes, que exceden los límites habituales de un cuadro.Por medio de recursos propios del arte núbico, como telas tensadas, pequeñas Nubes, almohadones, mesas pictóricas y otros “objetos” diversos, se crean contextos que forman parte de la vida cotidiana, de la empresa. Algunos quedan permanentes y otros sólo perduran por un breve período o por un evento.




Reencuentro para una Nueva Era. 1990
El Bolsón, Río Negro.
Baglietto acompañada por el grupo Terapia del Canto y músicos rionegrinos realiza la ceremonia de cierre. Un agradecimiento a La Madre Tierra donde cerca de mil personas tejen una Trama Planetaria.



Espacios en el espacio.1994
Centro Cultural Recoleta, Bs. As.
El espejo deviene en magia. Los infinitos puntos de vistas se multiplican relativizando la percepción domesticada. Desde la virtualidad se comprende más allá de la razón.
La mutación de las distancias. 1991
Jardines del Planetario, Bs. As.
La percepción no es sólo visual, el cuerpo entero sintetiza nuevos vínculos grupales integrados al paisaje. La materia colabora con el proceso donde el caos se transforma en génesis.







Núbica, un nuevo paradigma del arte. 2006
Seminario de Posgrado, IUNA, Bs. As.
Así cómo se activa la participación PEM (persona, espacio, materia), también se explora con diferentes marcos referenciales que habilitan recortes propios de la percepción. 




 Refugios de la Mirada. 2005
Centro Cultural Recoleta, Bs. As.
Estas obras son netamente participativas, La gente entra en ellas y comparte el giro que provoca la brisa o a veces el viento. En algunas ocasiones estos Refugios fueron remontados como barriletes.



Homenaje a Luis Vives. 2003
Universidad La Nave, Valencia, España.
Invitada por los comisarios David Arlandi y Javier Marroquí, Baglietto interviene escultóricamente el claustro de la universidad. La obra permanece durante tres meses.


Corazón Pulsante. 2006
Corazones Vivos, Fundación Favaloro, Bs. As.
Se introduce el movimiento vibratorio de sístole y diástole. Los participantes confluyen en sonido y movimiento con un ritmo cardíaco sano. Propuesta artística de proyección terapéutica. Obra en colaboración con Alex Fernández.

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